Como piensas, así vives!


Los sentimientos no son solo emociones que vienen y van, los sentimientos son reacciones que decides tener frente a lo que vives. Pero, ¿por qué muchas personas afirman que no pueden controlar sus sentimientos? Es muy frecuente escuchar “tal persona me hizo sentir mal” “mi jefe me hace sentir como un bobo” “esta pandemia me ha hecho sentir muy angustiado”. Como si de alguna manera fuésemos esclavos de lo que sentimos.

¿Cómo cambiar esta realidad? ¿Es posible decidir que sentir y cuando sentirlo? Estas preguntas las voy a responder con otra pregunta ¿es posible decidir lo que piensas o cambiar un pensamiento por otro en un momento determinado? La respuesta es si. Por ejemplo, si te pidiera en este momento que te imagines sentado en la arena a la orilla del mar y que te imagines la brisa que roza tu rostro, estoy segura que incluso me darías detalles como el olor del mar, sensación de calor, humedad y no estas allí en este instante, estas en tu casa, en tu trabajo o en la calle leyendo este artículo. Al imaginarte esa escena probablemente te sentiste alegre, tranquilo, relajado. Pero si, por el contrario, te pido que te imagines en una funeraria o en el entierro de un ser querido, muy cercano, ¿cómo te sientes? Probablemente triste, angustiado, alcanzas a sentir dolor.

¿Y por qué ocurre esto? Porque tenemos la capacidad de usar nuestro pensamiento para lo que queramos, usarlo para crear los proyectos mas ingeniosos, trazar mentalmente la ruta a seguir al salir de casa para hacer esa vuelta pendiente, usamos nuestra mente para solucionar y planificar prácticamente el 99% de nuestro día, sin embargo, también la podemos usar para sentirnos terriblemente mal. Lo que seguramente no sabias es que las emociones tienen como origen un pensamiento.

El poeta Ruben Dario escribió que de la misma flor la abeja succiona y saca miel y la araña hiel; es decir la misma situación interpretada de manera diferente produce sentimientos y sensaciones diferentes. Así, por ejemplo, lo que pienso de esta Pandemia, de mi familia, de mi pareja, de mi jefe o de mí mismo determina como me siento respecto a eso. Si la pandemia ha sido una tragedia, una catástrofe, la culpable de todos los males que me rodean, no puedo sentirme de otra manera que derrotado, triste, sin esperanza. Pero si la veo como una oportunidad de explorar otras formas de trabajo, ampliar el servicio que ofrezco en mi negocio, oportunidad de compartir de manera cercana con los míos, incluso un momento para parar y replantear por donde llevo mi vida, inevitablemente te sentirás esperanzado, con ánimo, con fuerzas.




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